Durante la visita realizada junto con la cooperación alemana, autoridades, comunidades locales y representantes de FZS Perú, se conoció de cerca las acciones de vigilancia, conservación y desarrollo de alternativas sostenibles que contribuyen a proteger los bosques de la cuenca del río Nanay.
Conservar los bosques amazónicos: el trabajo articulado que fortalece la protección de la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana
En el corazón de la cuenca del río Nanay, a 23 kilómetros al sur de Iquitos, se encuentra la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana, un área natural protegida de más de 58,000 hectáreas creada para conservar la diversidad biológica de la ecorregión del Napo y promover el aprovechamiento sostenible de sus recursos por parte de las poblaciones locales.
En este paisaje de bosques de arena blanca y ecosistemas inundables, el Puesto de Vigilancia y Control Yarana opera desde hace más de 16 años bajo una convicción compartida por quienes trabajan allí: la mejor forma de cuidar el bosque es estar presentes en él.
En ese contexto, en el marco de una visita organizada el pasado 4 de mayo, que contó con la participación de representantes de la Embajada de Alemania; guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), la Marina de Guerra del Perú y la Policía Nacional del Perú; así como representantes de FZS Perú, se recorrió este punto estratégico para conocer de cerca las labores que allí se realizan e identificar, junto con las autoridades, las principales necesidades para fortalecer la gestión y conservación del área.

El Puesto de Vigilancia y Control Yarana surgió para hacer frente a la pesca ilegal en la zona. Sin embargo, con el paso de los años, su función evolucionó para responder a nuevos desafíos que enfrenta la cuenca del río Nanay, entre ellos el avance de la minería ilegal, lo que hace indispensable mantener una vigilancia constante y una coordinación permanente en el territorio.
«Si no existe un trabajo articulado entre las instituciones del Estado, será muy difícil obtener resultados. Se puede intervenir a una persona involucrada en una actividad ilícita, pero si no hay una presencia integral de las demás entidades el problema vuelve a aparecer. No podemos esperar a que esta realidad alcance la magnitud de lo que ocurre en otras regiones del país”, declaró un guardaparque de la Reserva Nacional.
La preocupación de las autoridades también se extendió a la reducción de los recursos disponibles, considerados fundamentales para sostener las labores de vigilancia y control. Recordaron además que, años atrás, un ataque contra las instalaciones por parte de presuntos mineros ilegales evidenció las limitaciones para establecer una comunicación inmediata con las autoridades y la necesidad de seguir fortaleciendo las capacidades operativas en el territorio.
En ese proceso, FZS Perú acompaña los esfuerzos de las instituciones responsables de la gestión de la reserva mediante apoyo logístico y el fortalecimiento de la articulación interinstitucional, contribuyendo a consolidar una presencia permanente en favor de la conservación de este ecosistema estratégico.
“Se necesita una mirada integral del problema que cuente con presupuestos adecuados que permitan fortalecer un trabajo para el control de la minería ilegal y acompañar alternativas económicas sostenibles para las comunidades locales”, señaló Claus García, gerente del Paisaje Yaguas de FZS Perú.

Durante la visita, también se dialogó con la comunidad de El Porvenir, una de las seis comunidades ubicadas al interior de la Reserva Nacional Allpahuayo-Mishana. A ellas se suman otras doce asentadas en su zona de amortiguamiento, cuyos habitantes desempeñan un papel clave en la conservación del territorio y el aprovechamiento sostenible de recursos como el ungurahui, el aguaje y el huasaí.
En el encuentro, comuneros y comuneras compartieron la importancia de seguir impulsando alternativas económicas vinculadas al uso sostenible del bosque. “Antes talábamos el árbol para recolectar sus frutos y eso nos obligaba a alejarnos cada vez más de nuestras comunidades porque ya no volvían a crecer en esos lugares. Pero esa no era la mejor forma de aprovechar el bosque”, explicó Didiomar Pubua, presidente de la comunidad campesina de El Porvenir.
El dirigente comunal también expresó su preocupación por los impactos que la minería ilegal genera en la cuenca y además hizo un llamado a las autoridades a impulsar la construcción de un puesto de control en la zona del Alto Nanay, con el objetivo de frenar el avance de la actividad ilícita.
“Las comunidades cumplen un rol fundamental al fortalecer los circuitos económicos locales y las autoridades tienen una función clave en acompañar estos procesos. Para Alemania y la comunidad internacional, es importante apoyar y promover alternativas económicas sostenibles que beneficien tanto a las personas como a la protección del bosque”, enfatizó Dennis Raffael, encargado de Derechos Humanos de la Embajada de Alemania.
También se destacó el trabajo que realizan los comités de vigilancia comunitaria en coordinación con el Sernanp para reportar cualquier situación que pueda afectar el territorio, así como las iniciativas orientadas a fortalecer el valor agregado de estos productos con el apoyo de otras instituciones.
A través de este esfuerzo conjunto, se busca fortalecer la gestión del territorio, consolidar la cooperación entre las instituciones públicas y las comunidades, e impulsar alternativas sostenibles que contribuyan a conservar los ecosistemas de la Amazonía peruana.
